El castillo medieval II, su papel en la guerra

Estamos acostumbrados a imaginarla guerra medieval como el choque de dos ingentes formaciones en una brutal carga, en la caballería lanzándose a toda velocidad lanza en ristre y destrozando a la infantería, descargas de flechas constantes contra el enemigo… todo eso que Hollywood, mejor o peor, ha retratado tantas veces en sus producciones. Sin embargo, la guerra medieval se basaba en los golpes de mano, en las razzias o algaras, en las que grupos mas o menos numerosos atacaban al enemigo con el objetivo de hacerle el mayor daño posible sufriendo el mínimo en las filas propias. Estos ataques iban dirigidos a diezmar los campos enemigos cogiendo todo lo posible como botín y quemando aquello que no se pudiese cargar. ¿Como se defendían los territorios y se dificultaba el avance del enemigo? Pues con los castillos.

montsegur

Castillo de Montsegur

Como arma militar el castillo es tanto ofensivo como defensivo. Además, de repeler los ataques enemigos sirve como plataforma desde donde enviar soldados a combatir, y son centros logísticos. Cuando se iniciaba un conflicto el señor del castillo; alcaide, castellano, marshall, sheriff…etc., limpiaba los alrededores de cualquier cosa que pudiese ser usada por el enemigo como defensa, como un bosque o aldeas, se limpiaba el foso,  y se preparaban parapetos de madera coronando las murallas y almenas. La puerta, la parte más vulnerable, al principio se protegía con una especie de torre de madera en la que quedaba dentro. Este concepto fue evolucionando hasta dar las puertas fortificadas rodeadas por dos torres.  El grado de fortificación que podía llegar a tener una puerta era tal que tomarla era un infierno para los asediadores. Puente levadizo, rastrillo, matacanes, giros en el pasillo, y demás hacían que el atacante se pensase dos veces lanzar un asalto a la puerta de un castillo.

STIRLING BRIDGE – THE SCOTS ATTACK THE ENGLISH VANGUARD

Las guarniciones de los castillos primeramente estaban formadas por campesinos que tenían que prestar x días de servicio, poco a poco este servicio se fue sustituyendo por un pago que servía para contratar mercenarios, o visto de otra forma, soldados profesionales, que guarneciesen los castillos, lo cual estaba muy extendido en el s XIII.

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Antes de poner en asedio un castillo se intentaban formas más pacíficas de para tomarlo como el uso de la diplomacia, la traición, o la demostración de fuerza del ejercito sitiador, lo cual podía bastar para convencer al señor de un castillo de que se encontraba en el bando equivocado. Si nada de eso funcionaba se procedía al asedio en primavera o verano cuando mejor tiempo hacía y era mas fácil suministrar a las tropas. Primero se producía lo que en la documentación castellana se conoce como la “tala de la huerta” que es el asalto, saqueo,  y destrucción de las aldeas y tierras de labranza alrededor de la fortaleza. Luego se rodeaba el objetivo con campamentos fortificados cortando todas las vías de suministros. El asalto a los muros de un castillo era una operación muy arriesgada y menos común de lo que pensamos, es por esto que el asedio tenía como objetivo agotar a los defensores por el hambre y la sed antes que asaltar sus murallas una y otra vez sacrificando innumerables hombres en el proceso. Por esta razón los aljibes, pozos que suministraban agua al castillo, eran de vital importancia.

castillo defensa

La guerra psicológica jugaba un papel fundamental por lo tanto. El hacer que el sitiado sintiese terror para conseguir que se rindiera lo antes posible era una táctica común durante los asedios. Para ello se amenazaba a los defensores con colgar a los capturados o con el arrasamiento de la ciudad hasta los cimientos, se devolvían las cabezas de los defensores caídos lanzándolas con onagros, se decapitaban enemigos delante de las murallas para que todos pudiesen verlo… en resumen todo un amplio abanico de prácticas que buscaban minar la moral. Los defensores no iban a la zaga en este campo y actuaban de manera similar siempre que podían buscando el mismo efecto en el adversario.

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Imagen donde se como han colgado al señor de la fortaleza para dar ejemplo

Las tácticas usadas para tomar una posición fortificada a la fuerza son, entre otras, la artillería, el uso del fuego, las minas, las maquinas de asedio; como torres y arietes, y el asalto. El fuego era un arma muy temida. Los atacantes lanzaban flechas de fuego, frascos con productos inflamables, o fuego griego, el cual llego a Europa en torno al siglo XII, con el objetivo de provocar incendios que mantuviesen ocupados a los defensores. También se usaban sulfuro y otros componentes para crear gases nocivos, un precedente de la guerra química. La artillería bate las murallas enemigas con el objetivo de causar los mayores daños posibles. Las minas se construían para derribar los muros enemigos, los defensores podían construir contraminas dándose cruentos combates bajo tierra, o con la idea de inundarlas con agua y ahogar a los excavadores. Otras veces el atacante buscaba traspasar las murallas, aparecer dentro de la fortaleza, y abrir las puertas a los atacantes. Los capitanes de fortalezas mas inteligentes podían poner cubos de agua en la muralla para poder detectar movimientos bajo tierra. Los arietes atacaban las puertas pesadamente mientras sus operadores permanecían cubiertos por su estructura. Las torres de asedio avanzaban pesadamente hacia las murallas con el fin de engancharse y expulsar a los guerreros contra el enemigo. A los primeros soldados que asaltaban la muralla se les denominaba la “vana esperanza” porque la cantidad de bajas que sufriría sería impresionante. Sin embargo los supervivientes aspiraban a las mayores glorias y recompensas.

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Asedio de Orleans en el momento en que Juana de Arco levanta el sitio

Los defensores también usaban armas de artillería en las plazas para su defensa. Además, estaban equipadas con diversos métodos para repeler los asaltos enemigos, como ganchos usados para arrojarles de las escalas, arrojar diversas sustancias y materiales calientes para escaldar a los enemigos, curiosamente el aceite hirviendo era usado pocas veces siendo mas común la arena caliente que se colaba por las armaduras al igual que el aceite y además era mas barata. Como es de suponer los ballesteros y arqueros se volvían muy valiosos en las defensas arrojando dardos a las fuerzas atacantes. Las salidas por parte de los defensores buscaban acabar con los campamentos de los atacantes, acabar con las máquinas de guerra del enemigo, o presentar batalla a la fuerza que se acercase. El objetivo del defensor es aguantar lo máximo posible a la espera de ayuda del exterior,o de que el invierno se echase encima de los atacantes obligándoles a retirar el asedio.

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Aunque estemos acostumbrado a ver en el cine como una fortaleza es tomada al asalto la mayor parte de las veces era el hambre y la sed lo que hacía que los defensores se rindiesen. El como hubiese sido de enconada la defensa de una plaza solía determinar la brutalidad con la que eran tratados los defensores después de su derrota. Si habían sido razonables y entregaban pronto el castillo sus vidas serían perdonadas, incluso se les podía permitir abandonar el lugar con sus posesiones. Si por el contrario su resistencia fue feroz lo más probable es que fuesen ejecutados sin ninguna compasión.

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