El vocablo bruja (broxa) lo encontramos en un códice escrito a fines del siglo XIII en el reino de Aragón. Esta palabra se refiere a un demonio femenino. En el concepto de bruja mucho va a tener que ver el conflicto que va a tener la iglesia y su órgano encargado de perseguir la herejia; la inquisición, con los cátaros y valdenses durante el siglo XII y XIII. Estas escisiones del dogma cristiano son combatidas a fuego y sangre buscando en ellas el pecado mas oscuro y la más directa participación del demonio en ellos. De las confesiones arrancadas bajo tortura se sacan terribles conclusiones de lo que estos cultos hacen; misas burlescas del dogma católico, orgías multitudinarias, adoración al enemigo de Dios…etc. Estos rasgos pasan rápido al acervo popular y configuran la imagen de la bruja adoradora del demonio que lanza maleficios a la gente si no se someten a sus designios. Aunque debemos observar que algunos de sus rasgos vendrán de mas antiguo. A la bruja medieval que participa en los sabbaths o aquelarres, vocablo euskera que hace referencia al campo donde pace un cabrón, entiéndase un macho cabrío, se unen rasgos como el de ser una anciana que vive alejada de la sociedad en el bosque lo cual ya se observa en la definición que hacían los griegos, misóginos y un poco cuadriculados ellos,  de sus brujas, que como no, eran mujeres que no pertenecían al ordenamiento social establecido. Los romanos, que eran bastante supersticiosos, también creían en que ciertas personas podían causar la desgracia de los demás usando para ello el mal de ojo o maleficium. 

sabbath

La bruja o brujo, mujer que se dedica a ofrecer cuidados mágico religiosos a la comunidad a cambio de algún pago o en otras ocasiones extorsionaba a la comunidad si la pagaban no cometería ninguna tropelía contra ella, era algo que llevaba existiendo mucho tiempo atrás enmarcados dentro de las religiones paganas. Muchas culturas tenían esa figura en su sistema, y por lo general suele ser gente entre dos mundos; el civilizado y el salvaje; entre lo aceptado por la sociedad y lo que no; entre el caos y el orden, en definitiva, gente que podía producir rechazo en algunos casos, pero que era necesaria para el funcionamiento de la comunidad. El cristianismo quiso acabar con todo rastro de paganismo, cosa que hizo en muchas regiones bastante mal, véase el caso de Euskadi, donde cultos prerromanos sobrevivían en fechas tan tardías como los siglos XIV y XV. Estas costumbres paganas no se extinguieron cuando los de las sotanas predicaron la palabra de Cristo, solo mudaron su aspecto incluso integraron elementos de la mitología cristiana a su corpus.

Sin embargo, si ya tenemos una concepción de bruja y de brujería tan definida hacia fines del siglo XIII. ¿Por qué la primera bruja incausada y ejecutada en la Península Ibérica, una tal Gracia la Valle, se da en el año 1498 en Zaragoza? Este hecho es el pistoletazo de salida para una oleada de ejecuciones por brujería sin precedentes en territorio peninsular, no como en Francia, donde las hogueras llevaban crepitando desde hacía mucho ya. Es más, esta oleada de fervor purificador es tomada con suspicacia por la junta central de la inquisición la cual intenta arrojar luz sobre el asunto y parar el caos que se esta produciendo.

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El canon episcopi, escrito a principios del siglo X postulaba que todo lo que se atribuía a las brujas; magia, maleficios, invocaciones demoníacas, poderes sobre el clima…etc. eran supersticiones de paganos y herejes, totalmente falsas y por tanto condenables por ser contrarias al dogma cristiano. Pero esta linea tan firme que condena estos actos como vanas supersticiones se va desdibujando en el s XIII y siendo el s XIV determinante para echarlo por tierra. Recordemos que fue el s XIV para Europa. Por un lado tenemos una época de conflictos militares generalizados, con la guerra de los cien años como guerra estrella y que tendrá su reflejo en el territorio peninsular, donde también habremos de contar con varias guerras civiles en el reino de Castilla y la guerra castellano aragonesa de los dos Pedros. Estas guerras inciden sobre la población de forma directa e indirecta; no solo han de pagar impuestos para mantener las tropas mercenarias que se contratan, sino que sufren el saqueo de los soldados enemigos y a veces de los propios. Recesión económica y una bajada en la producción de los alimentos que provoca que la gente tenga muy difícil su sostenimiento. Y para rematar este cóctel la gran estrella de rock del siglo, la que mas muertes generó, nos referimos a la inconfundible peste negra que llega a Hispania hacia 1348, una enfermedad que matara a un tercio de la población europea y que incide brutalmente sobre los ya debilitados campesinos, nobles, eclesiásticos, incluso reyes como en Alfonso XI de Castilla muerto durante el sitio de Gibraltar, 1349, por esta enfermedad.

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Con este ambiente no es de extrañar que la gente, servidores temerosos del señor, empezase a pensar que a ver si no estaban adorando al correcto y que quizá el otro, el que tenía cuernos y rabo, era el que realmente se preocupaba por ellos, o quizá había que volver a usos antiguos casi olvidados. Al fin y al cabo ¿No había sido la unión con los humanos uno de los motivos por los que muchos ángeles fueron expulsados del cielo por Dios? Y empieza aquí lo bueno. Hasta ese momento el que se consideraba fuente de todos los males es Dios que los usa para castigar a los pecadores, pero este giro de la gente hacia el demonio, y el consiguiente florecimiento de cultos brujeriles por Europa, hará que la doctrina oficial cambie y empiece ser el demonio el que esparce el mal por la tierra para desesperar al hombre y que este reniegue de Dios. Así de retorcido es el eterno enemigo. Y aquí están las brujas y brujos como nuevos intercesores entre los simples mortales y una fuerza superior que les dará protección de lo malo. Surgen cultos heréticos brujeriles por Francia y la Península Ibérica. Juan XXII en una bula en 1326/27 decretó que todo lo atribuido a brujas y brujos era cierto y que por ello debían pagar con su vida en la hoguera. Esto fue rematado en 1484, cuando Inocencio VIII promulgó la bula Sumis desiderantes, el cual termina de confirmar la existencia de la brujería y da la jurisprudencia en estos casos en exclusiva a los tribunales inquisitoriales. La superstición se convertía en realidad por mandato papal… irónico. Esta táctica devolvería al redil a muchos de los que coqueteaban con la idolatría y la herejía y hizo que la bruja se convirtiese en el chivo expiatorio de todos los males.

Mientras que en Francia, y otras partes de Europa del norte, tenemos una persecución total de brujas tomando totalmente en serio las palabras del Papa, en los territorios que conformarán la futura España hay división de opiniones. Tenemos inquisidores que se aferran a la corriente de pensamiento francesa y creen a pies juntillas que la brujería es real y el demonio actúa a través de las brujas. Otros piensan que solo es superstición, locuras, e imaginaciones aquello que dicen que son brujerías y maleficios por tanto nada sobrenatural hay en ello, y por tanto se recomienda ser menos vehementes en tales casos. En el territorio Peninsular tenemos mas predominancia de los segundos, lo cual hace que durante toda la Edad Media se tomen con muchas reservas esto de la brujería. Además, la inquisición no tendrá una notable presencia hasta su instauración por los reyes católicos, y aún así se preocuparan mas por judíos y moriscos que por brujas y brujos. Que al fin y al cabo los primeros si son reales y tangibles y los segundos pueden ser desde charlatanes a locos.

bruja

¿Cual es el perfil de la bruja? Primero hay que saber que las brujas pueden serlo de forma innata, porque nazcan con una cualidad determinada que las hace serlo, o que se obtiene por medio de un pacto con un ente superior demoníaco… esa era la creencia popular. Se piensa que la mayoría de las personas que practican la brujería son mujeres debido a que estas son mas débiles mentalmente, envidiosas, lujuriosas, y vengativas y, por tanto, el vehículo perfecto para que satanás esparza su obra por la tierra. La bruja es una mujer que vive generalmente sola, sin estar sometida a la tutela de ningún varón, lo cual en la edad media es algo totalmente fuera de las normas sociales. La imagen de una mujer vieja es falsa, o por lo menos no era lo mas común, por lo visto los juicios normalmente iban dirigidos contra mujeres entre 20 y 30 años. Recordemos que las mujeres se casaban muy jóvenes y era normal que enviudaran pronto. Por definición la mujer medieval debía estar bajo la responsabilidad de un varón como ya se explicó en este blog en un artículo anterior. Suelen encontrarse en el ámbito rural donde la vida es más dura que en las ciudades, viviendo en los limites del pueblo y los espacios naturales salvajes. Eran mujeres analfabetas que aprendían en virtud de la cultura de transmisión oral. El estar solteras hacía que se las achacara ser mujeres del demonio, de ahí la insistencia de la iglesia en equiparar brujería a satanismo. Si una monja se casaba con Dios la bruja lo haría con el diablo. Esta es la explicación que se da a que tengan los remedios tan necesitados para la comunidad; medicinas contra los dolores, ayuda en los partos, curación de las enfermedades del ganado, asegurar las lluvias para las cosechas… son algunas de las labores de las que se encargaba la bruja. A menudo lo que se da es más una relación de extorsión, no es que hagan llover y por ella la recompensan, más bien la recompensan y ya ella hace llover. Es por esto que cuando la desgracia asola la región se empuñan horcas y antorchas y la histeria colectiva hace que se fije como objetivo a la que antaño fuera proveedora de remedios.

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Como bien sabemos hoy en día la magia es superstición y como tal solo afecta a quién cree en ella. Pensemos un momento desde el punto de vista de un campesino medieval. Una persona que no tiene ninguna educación, que vive atemorizada por la cultura oficial a fin de hacerle sumiso, que asiste a unos cultos que no entiende pues no se hacen en su idioma, y aún así le dicen que una fuerza superior es la que controla todo. Con estos preceptos es normal que creyera que cuando una bruja le daba una poción contra sus migrañas, la cual sería una infusión de hierbas naturales, esta estaba obrando algo fuera de este mundo. Y no es que estas mujeres fuesen timadoras que supiesen que sus conjuros estaban vacíos de toda realidad, ellas, insertas como estaban en ese sistema, realmente llegaban a creer en sus supuestos poderes. Si preparaban una poción cuyo objetivo era causar graves dolores estomacales a alguien, por ejemplo, usaban raros componentes, algunos bastantes desagradables, mientras recitaban palabras mágicas en su realización, pero el agente culpable de que la pócima funcionase era el acónito, la cicuta, las hojas de x planta, que echaban en ello. Lo mismo pasa con los remedios, además la sugestión de las victimas es una factor harto importante para que sus poderes tengan efecto. Un mal de ojo será efectivo si convencemos a nuestro objetivo de que es real, su cerebro inconscientemente hará que se tropiece, que rompa un espejo, que haga algo mal. Con un remedio pasa igual, si alguien quiere creer que algo funciona para calmar su dolor esto le calmara su dolor aunque sea agua, lo que la ciencia moderna conoce como efecto placebo, aunque, eso si, no se consiguen milagros con esto, si enfermaban de peste las posibilidades e morir no disminuían por muchos ungüentos “mágicos” que se aplicaran. Y en cuanto al asunto de las reuniones del sabbath, aquelarres, el volar, ver al demonio, transmutarse en animales y un largo etc. recordemos que estas mujeres solían usar hierbas que son potentes estupefacientes… por tanto, un buen colocón de beleño las llevaba volando a cualquier sitio, pero a ellas y a cualquiera que lo tome.

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2 comentarios en “Brujería en la Edad Media

    • Saludos,
      Gracias por el interés y por leer mis artículos. Espero que los disfrutes.

      Durante el XVI y el XVII tenemos un recrudecimiento general en el tema de las herejías y, por tanto, como herejía que era, de la brujería debido a la crisis que golpeó Europa hasta 1630. Al mismo tiempo, asistimos a la contrarreforma que implicaba un mayor celo religioso contra las herejías en todo el mundo católico, aunque los ingleses anglicanos no se quedaron atrás y los protestantes tuvieron extremo celo en acabar con las brujas.. Dos libros que se publican en el s XV/XVI tendrán mucho peso en la caza de brujas; “Malleus Malleficarum” (1487) y “Demonomanie des sorcies” (1580), los cuales expresan muy bien como se sistematiza y como hay esa histeria por perseguir algo que antes no era objeto de persecución.

      Sin embargo, en la Monarquía Hispánica, la inquisición siempre tuvo pies de plomo respecto a la brujería. El inquisidor “español” era más concienzudo y normalmente se solía dictaminar que los casos de brujería no eran más que inventos de mentes enfermas o débiles o de gente bajo el influjo de las drogas. El inquisidor general Alonso de Salazar, 1564-1636, y Frías llegó a comentar; No hubo brujos ni embrujados hasta que se empezó a hablar y escribir de ellos.

      Por tanto, no creo que hubiese más brujería que antes, simplemente se persiguió más que en tiempos pretéritos.

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