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Constantino XI

Constantino XI Paleológo, 1405-1453,  fue el último emperador de Constantinopla, hijo de Manuel II y Elena Dragas. Se le envió al principado de Morea en 1428 para ejercer el despotado junto a algunos de sus hermanos. Durante este periodo llega a reconquistar Patras, Atenas y Tebas, aunque por poco tiempo. Vive un asedio turco en el Hexamilión contra las tropas de Murad I en 1446, perdiendo finalmente la plaza tras un duro combate. En este asedio el futuro emperador verá como los turcos usan la artillería. Al morir Juan VIII, sin descendencia, llega al trono imperial el 12 de marzo de 1449. Se rodeó de los hombres más notables de su tiempo; Lucas Notarás fue nombrado gran almirante de la flota, a Juan Cantacuceno se le dio el puesto de estratopedarca (maestre de campo), Metoquites fue su logotetes (especie de secretario de estado), Demetrio Cantacuceno era el protoestrátor (cargo similar al condestable del reino castellano) y Frantzes, hombre de gran relevancia durante los eventos que acaecerán, su secretario personal.

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La situación de Bizancio poco importaba en Europa, o al menos no era un problema prioritario para la mayoría de las monarquías europeas que estaban inmersas en sus propios asuntos. El rey de Aragón, Alfonso V, se interesó por los problemas del decadente Imperio. Pero sus aspiraciones al trono bizantino hizo que se le mirara con recelo. El Papa Nicolás V no supo bien como actuar y tampoco tuvo mucha prisa por anticiparse a los sucesos, pero finalmente mandó, a fines de marzo, tres barcos genoveses con víveres y armas. Constantino envió a Andrónico Briennio Leontaris a recabar información, pedir ayuda y contratar mercenarios para reforzar el maltrecho Imperio. Primero reclutó arqueros en Creta. Luego, en Roma, dio al Papa una carta escrita por un grupo de antiunionistas para llevar a cabo un concilio ecuménico, pero fue desoído, pues el Papa aún se sentía agraviado por la ruptura del concilio de Florencia. Los venecianos aprobaron enviar una flotilla con cuatrocientos hombres comandada por Alvino Longo, pero no partió hasta el 17 de abril, cuando la ciudad ya estaba sitiada. Como Génova no se dignaba a dar una respuesta clara de ayuda algunos genoveses se armaron por su cuenta y acudieron a la ayuda de la mítica ciudad. Tal es el caso, entre otros, del famoso Giovanni Giustiniani Longo que llegó en enero con setecientos hombres. Era conocido por ser un hábil defensor de ciudades, por lo tanto se le ordeno la inspección y preparación de la muralla, tarea de la que se encargó personalmente. Muchos ciudadanos de Pera, colonia comercial al otro lado del estrecho del Cuerno de Oro, participaron en la defensa de la ciudad. Además, se consintió que se tirase una cadena entre la torre de Eugenio en la acrópolis y atada a una de las torres de defensa de la colonia sostenida por boyas, cuyo objetivo era impedir la entrada de los barcos turcos en el Cuerno de Oro. Ya veis que R.R. Martin no ha inventado nada. Peré Juliá, jefe de la colonia comercial catalana en la ciudad, junto con muchos catalanes se sumaron a los hombres dispuestos a hacer frente a los turcos. De Castilla llegó un hombre llamado Francisco de Toledo que decía ser pariente del emperador, incluso le llamaba primo.

Constantino XI

Jorge Frantzes a la izquierda

Durante meses todos los hombres y mujeres de Constantinopla participaban en la reconstrucción, limpieza y mantenimiento de las murallas. Se instituyó un fondo al que contribuyeron todos los potentados de la ciudad, así como la iglesia, para comprar todo lo necesario para aguantar y hacer frente al asedio. A pesar de todo no se pudieron evitar las deserciones. El 26 de febrero seiscientos italianos abandonaron la ciudad asestando un duro golpe a sus defensas. El emperador ordeno a Frantzes hacer un censo de los hombres capaces que hubiese en la ciudad, incluidos los monjes. El resultado arrojó una cifra de menos de siete mil hombres. Se les distribuyeron todas las armas que había en los arsenales para que participaran en la batalla. La colonia veneciana en la capital imperial se ofreció a ayudar activamente en la defensa. Dos mercaderes venecianos; Gabriel Trevisano y Alviso Diedo ofrecieron sus barcos para defender las aguas bizantinas. Nueve naves venecianas se adaptaron para participar en la batalla que se avecinaba. La flota bizantina contaba con menos de cincuenta naves, pero gracias a la pericia de sus capitanes y marineros tuvieron mucho que decir durante el asedio.

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Mehmet II

Mehmet II, 1432-1481, nació de madre esclava y fue apartado de la corte lo antes posible al no tener los credenciales suficientes para tomar las riendas de la sublime puerta algún día. Sin embargo, la muerte de sus dos hermanos le elevó al puesto de sucesor de su padre, Murad II, cuando contaba con 11 años. Sus dos llegadas al trono antes de la muerte de su padre fueron desastrosas, sobre todo debido a la impulsividad de la que hacia gala el joven, dando muchos quebraderos de cabeza a su corte. Pero a la muerte de Murad el 2 de febrero de 1451 la sucesión se hizo definitiva, tomando posesión del cargo Mehmet el 18 de febrero de ese mismo año. Por lo visto, sus años de retiro en Manisa le dieron algo más de educación y le calmaron los ánimos volviéndose mucho mejor gobernante, aunque no muchos veían con buenos ojos su afición por el alcohol. Durante los primeros años Mehmet se dedicó a ratificar tratados de paz que había firmado su padre, aconsejado sobre todo por Chalil, antiguo ministro de Murad y ministro también ahora con Mehmet, dio una continuidad a la política pacifista de su padre.

Rumeli Hisar

Fortaleza de Rumeli Hisar

Sin embargo, todo no era más que una fachada que ocultaba sus verdaderas intenciones. En 1451 decidió iniciar la construcción de una fortaleza cerca de Anadolu Hisar, en el Bósforo, una más que evidente declaración de intenciones. Constantino envió varias embajadas para parlamentar con Mehmet, cuando éste se cansó encarceló y decapitó a los últimos embajadores enviados. Éste acto era una declaración de guerra. El castillo se llamó, no sin sorna, Boghazkesen, traducido: la cuchilla en la garganta. Esta posición quedó terminada el 31 de agosto de 1452. Artilló el castillo con cañones y proclamó que todo barco que quisiese entrar en Constantinopla debería ser registrado en el puerto, de no ser así serían hundidos. Un barco veneciano fue hundido por no respetar la norma del sultán y su capitán fue empalado y expuesto. La alarma cundió en Venecia, cuyo senado discutió que hacer. Su posición era peliaguda y aunque finalmente se aprobó una tímida resolución de ayuda que determinaba ayudar a los cristianos sin atacar al sultán… del todo incongruente. Génova pasó por lo mismo que Venecia y respondió con la misma vaguedad.

Acercandose

A finales de Enero de 1453 Mehmet reunió a todos sus consejeros y les dejo claro que o gobernaba su imperio con Constantinopla dentro de él o no gobernaría nada. Aprobada la guerra se comenzó a movilizar a las fuerzas. Se ordenó a Dayi Karadya Bei reunir las tropas provinciales y hostigar a las ciudades bizantinas y poblaciones de la costa Tracia. Turahan Bey atacó el Peloponeso, desde el istmo de Corinto, para distraer y evitar que los hermanos de Constantino le enviasen refuerzos. Mehmet tenía claro que el mar sería clave para la toma de Constantinopla. Los bizantinos habían recibido refuerzos y víveres por mar muchas veces antes, así que para evitar eso en marzo empezó a concentrar, en Gallipoli, una gran fuerza naval con barcos de toda clase. A fines de mes envió la flota hacia el Mármara. Occidente observó con estupor el poderío de la armada turca. En Tracia se reunió al ejército terrestre con tropas provenientes de todo el imperio, tanto regulares como milicias. En total había reunido a unos ochenta mil hombres regulares y unos veinte mil bashi bazouks, o milicias. Veinte mil jenízaros formaban parte de los ochenta mil regulares. El ejército se puso en marcha a través del Bósforo de forma ordenada y por destacamentos para ayudar a la logística.

Orbón Cannon

Pero de todo lo que conformaba el ejercito del sultán una de sus fuerzas resulto más que vital en el asedio que venía. En 1452 un húngaro llamado Urban llegó a Constantinopla ofreciendo sus servicios al emperador. Por desgracia, el pobre basileus no podía pagar al hombre lo que le pedía, así que con las mismas se fue a la corte del sultán, el cual no solo le dio lo que quería sino que lo cuadriplicó y puso a su disposición todo cuanto necesitase. ¿Que tenía que ofrecer este hombre para conseguir tantísimo de Mehmet?. Urban era ingeniero y tenía la formula para construir un cañón como nunca antes se había visto. El resultado de sus esfuerzos dio como resultado la construcción del cañón que había hundido el barco veneciano que se intentó saltar los controles de Rumeli Hissar. Se le ordenó entonces que construyera uno dos veces más grande y eso hizo. El monstruoso cañón se movía impulsado por quince pares de bueyes y doscientas personas se encargaban de su mantenimiento, montado y desmontado. En marzo se puso en marcha para participar en el asedio. El 5 de abril Mehmet llegó, con las últimas tropas, a las murallas de Constantinopla e inició el asedio.

Byzantine troops

 

Las defensas se concentraron en la muralla exterior, mientras que en la interior se instalaron piezas de artillería en sus torres. El emperador se apostó con sus hombres en el Mesoteichion, Giustiniani se reunió con él cuando vieron que allí concentraría sus ataques Mehemet. En el Myriandrion estaban los hermanos Bochiardi. El bailío Minotto junto a sus hombres ocuparon el palacio imperial, tenían como objetivo mantener operativo el foso durante la batalla. Teodoro Caristo, un veneciano, se encargaba de proteger el sector entre la puerta Caligaria y la muralla de Teodosio. En el foso que se extiende hasta el Cuerno de Oro se apostaron los hermanos Langasco y el Arzobispo Leonardo. A la izquierda del Emperador se encontraban Cattaneo, con sus genoveses y Teófilo Paleológo, con griegos custodiando la puerta Pegae. Filippo Contarini y sus venecianos defendían el tramo que iba de la puerta Pegae y la puerta de Oro, defendida por un tal Manuel, un genovés. Junto al mar teemos a Demetrio Cantacuzeno. Jacobo Contarini defendía el Studion. Los sectores cerca del Studion, donde no se esperaban duros combates, estaban defendidos por monjes que solo se llamarían al combate de ser necesario. En el puerto Eleuterios estaba Orchan, el príncipe turco exiliado hermano de Mehmet II, con sus hombres turcos. Los catalanes bajo el mando de Peré Juliá estaban más abajo del Hipódromo, en el extremo oriental de la costa del Mármara. En la punta de la Acrópolis estaba el cardenal Isidoro con doscientos hombres. Los margenes del Cuerno de Oro los custodiaban marineros capitaneados por Gabriel Trevisano. De la flota anclada en puerto se encargaba Alviso Diedo. En la ciudad quedaban dos destacamentos de reserva, uno mandado por el Megadux Lucas Notarás, en el barrio de Petra, provisto de artillería móvil. El segundo estaba al mando de Nicéforo Paleológo, cerca de la iglesia de los Santos Apostoles. Diez barcos cubrían la cadena del puerto. El armamento de los defensores era bastante bueno, por lo visto mejor que el de la mayoría de los soldados turcos. Sin embargo, la escasez de salitre, y la dificultad del manejo de las grandes piezas, hizo que las armas de fuego fuesen poco usadas por los defensores.

Preparandose

 

El sultán desplegó su ejercito de manera eficiente y calculada. Saragos Bajá dirigía sus tropas hacia la costa norte del Cuerno de Oro, diseminándose por las colinas para aislar a Pera.  Los ingenieros del sultán construyeron un camino sobre el pantanal en la cabeza del Cuerno de Oro a fin de que Saragos se comunicara con el resto de las tropas. Karadya Bajá se situaba, junto a sus tropas regulares europeas, desde el Cuerno de Oro hasta la puerta de Carisia. Este cuerpo de ejército disponía de varias piezas de artillería pesada que concentraría sobre la muralla de Blanchernas. Las tropas regulares de Anatolia, mandadas por Isa Bajá, se desplegaban en el valle del Lycus. Frente al Mesoteichion plantó su tienda Mahmud Bajá, el cual mandaba sobre jenízaros y los mejores cañones, incluido el de Urbán. Bashi bazouks acampaban detrás de las primeras lineas de combate. Los turcos levantaron delante de ellos una linea de trincheras y una empalizada. La flota era mandada por Balta Oghe que vigilaba que no entrara ayuda a la ciudad e intentaría abrirse paso a través de la cadena para penetrar el Cuerno de Oro.

Otra etapa del asedio más cubierta. La semana que viene hablaremos de las fuerzas enfrentadas, de como eran sus ejércitos y como iban equipados sus hombres.

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